El chico del tren...

La primera vez que te vi fue en pleno invierno y la lluvia golpeaba los cristales de la ventanilla del tren, tú te resguardabas bajo el techado del andén, y yo estaba a cubierto dentro del vagón en el que después te subiste…

Supuse que lo que había debajo del largo abrigo de paño que llevabas era un traje chaqueta ya que portabas un maletín muy típico de un ejecutivo, te peinaste el pelo con las manos para quitarte los restos de la lluvia y reparaste en mi mirada. Rápidamente volví a posar mi vista en el libro que supuestamente me entretendría durante el trayecto…

Después volví a mirarte, ¿cuántas 200, 300 veces? Me pillabas en todas y volvía otra vez al libro, creo que no pasé la página ni una sola vez en todo el camino…

En una de las estaciones principales, una de esas en las que se empieza a levantar todo el mundo desapareciste, y me quedé como una tonta mirando por la ventanilla para ver si volvía a verte y claro que lo hice, cada mañana en el tren de las 08:06…

Recuerdo el día que no llegaste a tiempo, te vi corriendo por el andén, y nuestras miradas se cruzaron de nuevo cuando el tren se puso en marcha y ahí nos quedamos, mirándonos el uno al otro mientras la distancia nos iba haciendo pequeñitos…

O el día de la huelga de trenes que me sorprendiste buscándote entre las cabezas en aquel vagón atestado de gente, tú estabas en la otra punta y me saludaste con la mano, yo solo pude responderte con una sonrisa tímida y apartando la mirada, como siempre…

Cada vez que le hablaba de ti a mis amigas todas me reprochaban lo mismo: “¡¡Dile algo!!” pero no podía… me moría de vergüenza solo de pensarlo…

El día que más cerca estuvimos te sentaste en el asiento de atrás, espalda con espalda todo el trayecto, no podía verte pero si olerte y “212 men de Carolina Herrera” se convirtió en mi perfume favorito. Aquel día me dijiste: “Que pases un buen día” cuando te bajaste en atocha y una vez más el silencio fue mi respuesta…

Hoy es diferente aunque no lo parezca, hoy cojo el tren acompañada de tristeza y nerviosismo a partes iguales, hoy es mi último viaje y mi última oportunidad de hablar contigo, hoy vengo dispuesta a romper este silencio que me ha venido acompañando todos estos meses así que espero que justo hoy no te hayas quedado dormido…

Comentarios

  1. Ok, me ha encantado. No tengo duda de que no hace falta ser un poeta para saber narrar. De hecho creo que hay muchos escritores que basan su narrativa en tratar de pasar por eruditos y no contar realmente demasiado. La manera en que narras es simple y preciosa. Incluso en su simpleza logras infundirle profundidad. Ese es el tipo de escritores que me gusta.

    Éste en particular me ha recordado uno de los míos. No por la historia en sí, sino por la manera de contarla. Ella queriendo hablarle a él y explicándole su especial historia de amor. Si quieres echarle un vistazo te dejo el enlace, a ver qué opinas. http://goo.gl/EMBc9u

    Bueno, un gran saludo y sigue así. Te seguiré leyendo.

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    1. Soy una mera aprendiz, me gusta narrar historias comunes pero con mucho sentimiento. Me alegro que te guste, de verdad, me hace mucha ilusión!!
      Un saludo.

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  2. Oohhh, ¡que bonito!
    Me ha encantado la historia :)

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