Feliz aniversario


Él era sensato, un chico de principios e ideas claras, sabía lo que buscaba en la vida y lo que esperar de ella, quería una boda por la iglesia con su princesa de blanco, vivir en una casa con jardín y muchos niños correteando… Él creía haberla encontrado, pensaba que ya había conocido a su verdadero amor hasta que la conoció a ella…

Ella era soberbia y rebelde, una impertinente de la vida que no se dejaba achantar por  nadie, valiente y luchadora, odiaba los convencionalismos, soñaba con vivir en la playa, sin ataduras, sin explicaciones, pisando muchas camas pero durmiendo solo en una y preferiblemente sola…

Era la nochevieja del 2000, el comienzo de una nueva era, en el sótano de un chalet se fraguaba una gran fiesta, adolescentes danzando al son de la música, él en un rincón con sus amigos, ella en la mesa de las bebidas, como siempre.

Ella era la única sin pareja, y también a la única que no la importaba, él acababa de dejar a la suya en casa dispuesto a comerse la noche madrileña. La conversación fue corta, un par de vaciles, unas risas y ambos labios en la misma copa…

Él vestía elegantes zapatos, pantalón de pinzas y camisa bien metida por dentro, totalmente opuesto al prototipo macarra que le gustaba a ella, pero había que reconocer que tenía un buen culo, su mirada era amable y dulce así que se juró no mirarle mucho a los ojos…

Ella iba entubada en una falda, vestida con brillos plata y subida en altos tacones, odiaba vestirse así, se sentía centro de miradas, se sentía vulnerable y no lo era…

De vuelta en el vacile se enfrascaron en una discusión sobre música, ambos hablando de distintas personas pensando que era una sola, bebiendo, riendo… alguien pensó que sería buena idea que se liasen, él era fiel por naturaleza, ella sería muchas cosas pero se negaba a ser la otra…

La fiesta se trasladó a la calle y una cosa llevó a la otra… a alguien se le ocurrió meter a una tercera en discordia, “lo siento bonita, pero “El Pérez” es mío”, tirando de su camisa hacia ella se besaron, ella no encontró resistencia y él comprobó que su interior era más dulce de lo que pensaba…

Él como el caballero que era intentó excusarse, ella afirmó no ser fan de los cuentos de hadas… Beso a beso, trago a trago llegó la despedida, “Buenas noches” dijo él, “hasta nunca” dijo ella… Ni 24 horas habían pasado desde la última vez que se vieran, él seguro de si mismo dijo “¿no iba a ser solo una noche?”, ella mirando el reloj dijo “Sigue siendo el mismo día” y hasta la media noche esperaron a convertirse en calabaza…

17 años después, con el reloj parado en esas 23:59 eternas, él no resultó ser tan sensato, ni ella tan soberbia… él apartó de su mente la idea de la iglesia y ella se ilusionó con ir de blanco, la casa sin jardín y sin playa pero con un pequeño patio donde de momento no hay niños que griten ni salten, pero solo de momento...

Comentarios

  1. Oohhh, que bonito... ¿Así fue como empezó vuestra historia?
    ¡Feliz aniversario! :D

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    Respuestas
    1. si, si, tan real como la vida misma!!
      Gracias wapa!! muak

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